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18 de jun. de 2009

Alumnos problemáticos en la clase


Un buen formador tiene la responsabilidad de garantizar que la actividad formativa a su cargo esté preparada adecuadamente: las transparencias ordenadas, el aula convenientemente preparada, los accesorios didácticos en buen estado y el material impreso listo para ser repartido a los alumnos.


Aparentemente, la clase está lista y el éxito asegurado. Sin embargo, un factor decisivo no ha sido tomado en cuenta y es el comportamiento de posibles alumnos "problemáticos" un alumno que llega tarde, otro que no está concentrado, uno que no coopera con el aprendizaje, el que abandona antes de tiempo, etc... Comportamientos de esta índole ponen en peligro el esfuerzo invertido en una preparación larga y meticulosa. Es por ello que el buen formador deberá saber identificar y tratar en forma eficiente aquellos casos que pueden poner en peligro el desarrollo normal de la actividad formativa.

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Comúnmente existe una tendencia a definir como alumnos "problemáticos" a aquellos que manifiestan un comportamiento negativo: el alumno que habla con un compañero al mismo tiempo que el formador dicta su clase, el alumno que durante la clase hace cosas que no tienen nada que ver con el tema tratado, el alumno que discute en forma permanente sin estar dispuesto a aceptar una postura distinta a la suya, etc. Sin embargo, un alumno introvertido, vergonzoso o para el cual la actividad formativa es inadecuada, puede también entorpecer el normal desarrollo de la clase.
Es así que la definición de alumno "problemático" incluye a todo aquel que por cualquier razón impide a sí mismo y a los demás la obtención de los objetivos formativos fijados.

Cuando intentemos tratar adecuadamente a algún alumno problemático deberemos observarlo siempre desde la perspectiva de sus compañeros de clase tratando además, en forma empática, de ponernos en su lugar para comprender los posibles motivos que pueden explicar su comportamiento.

Convendrá recordar que comportamientos aparentemente agresivos en la clase no siempre están dirigidos en contra del formador. Es más, en la mayoría de los casos no tienen nada que ver con él.

El formador intentará prevenir las posibles interferencias en la clase anteponiéndose a su aparición mediante acciones preventivas.

De ser posible convendrá movilizar la ayuda de otros alumnos para tratar con éxito el comportamiento del alumno problemático.

Frecuentemente aparecen en la misma clase y en forma simultánea varias dificultades. El formador deberá ocuparse primero de aquellas que amenazan en mayor medida el desarrollo normal de la clase.


Tipología del "alumno problemático" y su tratamiento adecuado.

1) El "Aburrido".

Este alumno transmite de muy variadas formas su falta de conexión con el tema de la clase. Su lenguaje corporal es inconfundiblemente claro y expresivo: relajamiento, pasividad, desgano, miradas disimuladas al periódico, bostezos frecuentes, todo esto nos alerta acerca de su presencia en la clase.

¿Cómo podemos "sacudir" al aburrido?
• Cambios de ritmo en la clase.
• Actividades motóricas.
• Remarcar los beneficios personales vinculados al material enseñado.
• Utilización de elementos pedagógicos no convencionales.
• Presentación de ejemplos negativos exagerados y mucho humor.

2) El "Golpista".

Su comportamiento se manifiesta a través de una molestia activa basada en un intento permanente de competir con el formador y con sus compañeros de estudio a los efectos de tomar el mando de la clase. Su tendencia a discutir y a elevar mociones de orden reiteradas pone en peligro la posible intervención de alumnos introvertidos y vergonzosos.

¿Cómo podemos tratar al golpista?

• Utilización de grupos pequeños.
• Rotación de liderazgo dentro de los grupos.
• Aliento a la participación, premiándola en forma simbólica.
• Mantener una cercanía física con el golpista.
• Fijar reglas claras para el proceso de aprendizaje.
• Repartir "fichas de participación".
• Formular preguntas directas a otros alumnos.
• Nombramiento de alumnos "silenciosos" para la ayuda activa a otros compañeros.
• Dar misiones difíciles al golpista.
• Movilización del golpista para que ayude a otros compañeros de estudio.

3) El "Inquieto".


Este alumno tiende a dividir su tiempo dentro de la clase y fuera de ella. Muy sociable, activo, tiene la costumbre de fijar encuentros de trabajo y de otro tipo justamente durante las horas de clase. Sale del aula, vuelve y sale nuevamente y todo ello con una maravillosa e irresistible sonrisa.

¿Cómo "anclamos" al inquieto?

• Difusión anticipada de las exigencias del curso.
• Aclaración de las "reglas de juego" al comenzar la actividad.
• Nombrar al inquieto como ayudante del formador.
• Conversación personal.

4) El "Tardón".

Embotellamientos de tránsito, niños enfermos, reuniones sorpresivas, inconvenientes con su automóvil, todos estos son acontecimientos rutinarios en su vida. Sin embargo, a pesar de sus retrasos no renuncia al hecho de querer estar actualizado y es así que molesta a sus compañeros solicitando de ellos que lo pongan al tanto del material presentado en su ausencia.

¿Cómo trataremos al tardón?

• Determinación de reglas claras para la actividad.
• Pacto de expectativas.
• Disposición adecuada del aula (la puerta de entrada debe estar al fondo).
• Comenzar la clase en la hora fijada.
• Presentación de material atractivo al comienzo de la clase y después de los descansos.
• Agradecimiento público a los alumnos puntuales y entrega de premios simbólicos.
• Ubicación de un reloj visible en una de las paredes del aula.
• Evitar detener la clase en el momento en que llega tarde algún alumno.

5) El "Confundido".

Siente una permanente incertidumbre respecto a su relación con la clase. Fue enviado a la actividad sin habérsele aclarado los objetivos y las exigencias de la misma. Le resulta difícil entender el racional de la clase y por ello retrasa el avance repitiendo preguntas ya formuladas, presentando ejemplos irrelevantes y haciendo comentarios fuera de contexto.

¿Cómo podemos ayudar al confundido?

• Revisar minuciosamente las invitaciones a la actividad.
• Presentación detallada del programa.
• Resúmenes parciales frecuentes y control de captación.

6) El "Introvertido".

Silencioso, evita la comunicación directa con sus compañeros, difícil de estimular, a pesar de estar atento y concentrado no participa en forma activa.

¿Cómo hacemos participar al introvertido?

• Utilización de pequeños grupos.
• Presentación de preguntas a los grupos.
• Solicitar preguntas por escrito.
• Alentar la participación a través de premios simbólicos.
• Formación de parejas junto a alumnos extrovertidos.
• Participación en actividades no-verbales.
• Solicitud de feedback y divulgación pública con la correspondiente autorización.

7) El "Super-ocupado".

El prestar atención a la clase es sólo una actividad más entre otras muchas que lo mantienen ocupado. Actualizar su agenda, contestar el correo, redactar informes, todo esto se ha transformado para él en rutina durante las actividades formativas de las que toma parte.

¿Cómo podemos ayudar al super-ocupado?

• "Limpiar" las mesas antes de comenzar la clase.
• Suministrar armarios para guardar material "competidor".
• Ejercicio "postergación de misiones".
• Debates en grupos pequeños.
• Misiones por parejas.
• Activación permanente de los alumnos.
• Cercanía física con el alumno.
• Conversación personal.

8) El "Prisionero".

Comportamiento clásico en alumnos que fueron enviados a la actividad sin ninguna explicación previa. Ve su participación en la clase como un castigo injustificado.

¿Cómo liberar al prisionero?

• Legitimar sus reservas.
• Presentar en forma clara los beneficios de la actividad formativa.
• Movilizar su ayuda.
• Conversación personal para detectar las verdaderas causas de su comportamiento.
• Permitir el abandono de la actividad.

9) El "Inadecuado".

Participa de la actividad sin reunir los requisitos básicos. "Alguien" se ha preocupado en incluirlo en la clase insinuando que debe aprobar de cualquier manera.

¿Qué hacemos con el inadecuado?

• Difusión anticipada del programa de estudios.
• Fijar exigencias previas para la participación en la actividad.
• Exámenes de ingreso y clasificación por niveles.
• Nombrar un alumno que le sirva de apoyo.
• Desarrollo cronológico de los temas de acuerdo a su dificultad.
• Permitir el abandono de la actividad.

10) El "Anticuado".

Alumno veterano, pertenece a la vieja generación, hace ya mucho tiempo que no participa de una actividad formativa y de pronto está involucrado en un curso con gente joven, moderna y muy activa. Teme que su imagen se vea alterada por un posible fracaso en público.

¿Cómo ayudar al anticuado?

• Abrir la clase con temas conocidos.
• Reconocimiento público de la importancia de la experiencia y la veteranía.
• Utilización de testimonios y acontecimientos del pasado.
• Conversación personal de apoyo.

11) El "Charlatán".

Alumno extrovertido, puede llevar a cabo varias conversaciones simultáneas especialmente en los momentos en que habla el formador. Si se le llama la atención pasa a las conversaciones por escrito mediante el uso de pequeños papeles.

¿Cómo silenciar al charlatán?

• Activación de los alumnos.
• Trabajo en pequeños grupos.
• Rotación entre los miembros de los grupos.
• Cercanía física.
• Preguntas directas e indirectas.
• Disminución del volumen de la voz.
• Conversación personal.

12) El "Telefonista".

Teléfonos celulares, beepers, ordenadores portátiles lo acompañan siempre y a donde vaya. Un instante sin comunicación con el mundo exterior puede llegar a desmoronarlo.

¿Como desconectar al telefonista?

• Reglas precisas y pacto de expectativas.
• Salir puntualmente a los descansos.
• Pedir cerrar los teléfonos móviles al comenzar la actividad.
• Brindar servicios de avisos durante los descansos.

13) El "Sabelotodo".

Caracterizado por tener una autoconfianza exagerada, todo lo sabe y todo le resulta conocido. Se siente obligado a opinar sobre cualquier tema. Está convencido que su verdadera función debería ser la de formador. ¡Atención! Deberemos saber distinguir entre "simuladores" y aquellos que de verdad saben mucho.

¿Cómo tratar al sabelotodo?

• Exámenes previos.
• Reconocimiento de la experiencia y la sabiduría de los alumnos.
• Designar a alumnos destacados como "mentores" de sus compañeros.
• Ejercicios avanzados.
• Apertura adecuada (ejercicios "reloj" y "moneda").

14) El "Dormilón".

Siempre cansado, se duerme frecuentemente, pasivo.

¿Cómo despertar al dormilón?

Activación de los alumnos (especialmente en las horas difíciles).
Variaciones en la entonación y la intensidad de la voz.
Bebidas (café y agua fría).
Descansos breves frecuentes.
Ejercicios físicos.
Preguntas y debates.
Designar alumnos "despertadores".

15) El "Pelota".

Admirador incondicional del formador. Siempre está de acuerdo incluso aun en casos en que no ha entendido el contenido. "Guardaespaldas" de la clase. Neutraliza desacuerdos enfrentándose con quienes disienten con el formador.

¿Cómo tratar al pelota?

• Destacar el comportamiento de otros alumnos.
• Alentar respuestas alternativas.
• Guardar distancia.
• Misiones desagradables.
• Desacuerdo manifiesto.

16) El "Escéptico".

"...no va a funcionar...", "...ya lo hemos probado y ha fracasado...", "...no es lo que necesitamos..."

¿Como tratar al escéptico?

• Utilizar ejemplos reales.
• Testimonios.
• Presentación de datos.
• Exigencia de resistencia argumentada.
• Disminución de energías negativas.


Características del tratamiento.

Las diversas acciones que el formador puede y debe llevar a cabo para el tratamiento adecuado de los alumnos "problemáticos" en el aula pueden ser, como hemos visto, de diferentes tipos y se pueden sistematizar en función de que éstas sean preventivas o correctivas y directas o indirectas.


Reglas para el tratamiento.
Existen cuatro reglas fundamentales que deben tenerse en cuenta a la hora de efectuar un tratamiento de los posibles problemas surgidos en el aula:

1. Sé precavido.
Para todo aquello que de antemano sabes que no vas a poder evitar, debes llevar preparado de manera preventiva el "antídoto".

2. No te culpabilices.
No debes tomar los problemas en forma personal. Considera la regla del 20%: si los problemas superan ese porcentaje, la causa pueder estar en el formador, pero de no ser así el problema reside con toda probabilidad en el alumno.

3. Pide ayuda.
Apóyate en los demás alumnos para tratar los posibles inconvenientes que surjan.

4. Fija prioridades.

Debes concentrarte para dar prioridad, tanto en tiempo como en esfuerzo, a los problemas más serios.

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