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30 jul 2011

Odio las muletillas

O sea; que lo mismo que te digo una cosa te digo la otra; y que si no lo he dicho mil veces no lo he dicho ninguna; odio lo que vienen siendo las muletillas. ¿Lo pillas?

Sí, sí esas "voces o frases que se repiten mucho por hábito", ¿me entiendes?

Y no es porque yo lo diga pero es que, joder, tíos, no hay frase en la que la gente no use, como si dijéramos, una coletilla innecesaria que no aporta nada al discurso, es decir, una cosa inútil… ¿sabes?
Más en DesEquiLIBROS. Lectura y cultura: Odio las muletillas:

9 jun 2010

Técnicas asertivas para el profesorado y formadores ¿Por qué he dicho blanco si quería decir negro? Libro

La asertividad es una habilidad social que consiste en manifestar de manera clara, franca y respetuosa las propias opiniones, emociones y creencias, en defender nuestros derechos, en aceptar los pensamientos y críticas de los demás y no sentirse culpable por ello. 

Este libro presenta cómo utilizar la asertividad en la actividad formativa para conseguir el bienestar del profesional y mejorar las relaciones con el alumnado.

El libro va dirigido a los profesionales de la educación, ya sean de enseñanza obligatoria, universitaria, educación de adultos, y también al profesorado de las consultorías especializadas en formación en las organizaciones.


Autor: Manel Güell
Editorial: Graó
ISBN: 9788478273652

24 may 2010

La comunicación más allá de las palabras. Qué comunicamos cuando creemos que no comunicamos. Libro


La habilidad para comunicar forma parte intrínseca del oficio de educar. La tarea de las personas que se dedican a la docencia tiene que ver con manejar adecuadamente los recursos verbales y no verbales de la comunicación.

El lenguaje de los sonidos y de los silencios, del cuerpo y del espacio, es el gran olvidado en nuestra cultura. Este libro invita a la reflexión sobre la propia comunicación no verbal y sobre su uso como recurso educativo. Incluye consejos prácticos, ejercicios para mejorar las propias habilidades y guías para la observación y reflexión.


Editorial: Graó
ISBN: 9788478274987
Comprar libro aquí

13 dic 2009

Ni agresivo, ni pasivo, el término medio es posible

En la página, videosformación, he encontrado, este vídeo, que explica de una manera muy clara, los estilos de respuesta.

Todos tenemos nuestras opiniones. A veces coinciden con las de los demás, y otras no. Cuando pasa esto, que las opiniones de uno son contrarias a las de otra u otras personas, se dice que en general la gente reacciona de tres maneras diferentes: con un estilo agresivo, con un estilo pasivo o con un estilo asertivo.

Hermínia Gomà, psicóloga coach (www.institutgoma.com) y codirectora del master en Coaching y Liderazgo Personal (UB), nos explica por qué a veces se actúa de forma pasiva o agresiva, y cómo esto nos perjudica en nuestras relaciones con los demás.

3 dic 2009

El desafío de Aristóteles: Inteligencia emocional:




“Cualquiera puede ponerse furioso…eso es fácil. Pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto, y de la forma correcta… eso no es fácil” Aristóteles, “Ética a Nicómaco”.

Con este pensamiento,
Daniel Goleman encabeza su libro “La inteligencia emocional”, demostrándonos que el tema es antiguo y ha inquietado al ser humano desde siempre. Ejercer un cierto control o manejo de nuestro mundo emocional no parece algo fácil, después de todo hemos escuchado muchas veces que “ el corazón tiene razones que la razón desconoce”. ¿Es posible entonces hacer algo al respecto?

30 nov 2009

Dinámica comunicación no verbal, lenguaje corporal


Lenguaje corporal

Objetivo de la dinámica: Descubrir palabras a través de señales corporales.

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Tiempo requerido: De 45 a 60 minutos.

Material requerido: 100 tarjetas pequeñas en blanco, 2 lápices y un cronómetro.

Desarrollo: Divide al grupo en dos subgrupos. Entrega a cada subgrupo 50 tarjetas y un lápiz.

Solicita a los dos grupos que escriban en cada tarjeta una palabra que deberá ser transmitida por uno de los miembros del grupo opuesto a sus compañeros.

Las palabras serán clasificadas en tres niveles de dificultad otorgando puntaje diferente a cada nivel:

- Nivel sencillo (1 punto). Por ejemplo: pizza, caballo, abrigo, etc. (en total 25 palabras).
- Nivel medio (2 puntos). Por ejemplo: rincón, radio, liso, etc. (en total 15 palabras).
- Nivel difícil (3 puntos). Por ejemplo: mellizos, abstracto, docente, etc. (en total 10 palabras).

Pide a cada grupo que mezcle sus tarjetas. El primer integrante del grupo uno deberá elegir cinco tarjetas al azar de quellas que fueron preparadas por el grupo oponente. Durante un minuto deberá expresar las palabras a su grupo sin hablar y utilizando sólo el lenguaje corporal. Cada vez que el grupo acierte una palabra pasará a la siguiente hasta finalizar el minuto.

El grupo recibirá la puntuación de acuerdo al valor de las palabras descubiertas. Pasa luego al delegado del otro grupo, quien deberá eligir sus cinco palabras presentándolas con mímica frente a su grupo. Se harán varias vueltas hasta terminar todas las tarjetas. El grupo ganador será aquel que haya recibido la mayor puntuación. Entrega un premio simbólico a los miembros del grupo ganador.

Posibles mensajes didácticos: Este ejercicio puede servirnos para demostrar la fuerza del lenguaje corporal en la transmisión de nuestros mensajes.

29 nov 2009

¿Sabemos escuchar?


“La naturaleza nos ha dado dos oídos, dos ojos y una lengua”, decía Zenón, filósofo de
la antigua Gracia, “para que podamos oír y ver, más que hablar”. Y un filósofo chino hace la siguiente observación: “El buen oyente cosecha, mientras que el que habla siembra”.


Dos personas conversando

Sea como sea, hasta hace muy poco tiempo se prestaba escasa atención a la capacidad de escucha. Un exagerado énfasis en la habilidad expresiva había llevado a la mayoría de las personas a subestimar la importancia de la capacidad de escucha en sus actividades cotidianas de comunicación.

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Un renombrado psicólogo dijo que deberíamos mirar a cada persona como si ésta llevara colgado al cuello un cartel en el que dijera: “Quiero sentirme importante”. Evidentemente todos queremos sentirnos importantes. A nadie le gusta ser tratado como si careciera de importancia. Y todos queremos, además, que dicha importancia sea reconocida. La experiencia misma nos enseña que, si las personas son tratadas como tales, se sienten felices y procuran hacer y producir más. Y quien se sabe escuchado se siente gratificado.

Durante cinco años, el departamento de educación de adultos de las Escuelas Públicas de Minneapolis ofreció una serie de cursos destinados a mejorar la manera de hablar, y un solo curso para mejorar la manera de escuchar, de ser un buen oyente. Los primeros estaban siempre llenos: tal era la demanda; el segundo nunca llegó a darse, por falta de alumnos. Todos deseaban aprender a hablar, pero nadie quería aprender a oír.

Oír es algo mucho más complicado que el mero proceso físico de la audición o de la escucha. La audición se da a través del oído, mientras que el oír implica un proceso intelectual y emocional que integra una serie de datos físicos, emocionales e intelectuales en busca de significados y de comprensión. El verdadero oír se produce cuando el oyente es capaz de discernir y comprender el significado del mensaje del emisor. Sólo así se alcanza el objetivo de la comunicación.

Recientes encuestas indican que, por término medio, la persona emplea un 9% de su tiempo escribiendo, un 16% leyendo; un 30% hablando; y un 45% escuchando. Se oye cuatro o cinco veces más deprisa de lo que se habla. Las personas pueden hablar entre 90 y 120 palabras por minuto, mientras que en ese mismo tiempo pueden oír 450 y 600 palabras. Es decir, existe un tiempo diferencial entre la velocidad del pensamiento para poder pensar, para reflexionar sobre el contenido y para buscar su significado.

Algunos autores ofrecen una serie de consejos para mejorar la escucha:
- Procure tener un objetivo al escuchar.
- Suspenda todo juicio inicial.
- Procure centrarse en el interlocutor, resistiéndose a todo tipo de distracciones.
- Procure repetir lo que el interlocutor está diciendo.
- Espere antes de responder.
- Procure reformular con sus propias palabras el contenido de lo que dice su interlocutor y la pasión con que lo dice.
- Procure percibir el núcleo de lo que oye a través de las palabras.
- Haga uso del tiempo diferencial para pensar y responder.

21 nov 2009

Dinámica asertividad, derechos asertivos


Naturaleza

La dinámica tiene como objetivos, favorecer la comunicación y desarrollar el autoconocimiento, ejercitando la asertividad.

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Tiempo: 60 Minutos.

Tamaño del grupo: Ilimitado.

Lugar: Una sala amplia, bien iluminada, acondicionada para que los participantes puedan formar subgrupos.

Material: Fácil adquisición.
1. Hojas y lápices para cada participante.
2. Hoja "Derechos Asertivos: Yo tengo Derecho" para cada participante.
3. Hoja de "Derechos Asertivos: Los otros tienen Derecho a recibir de mí".

I. Se solicita a los participantes que identifiquen individualmente los derechos que creen tener en la familia, el trabajo y la sociedad.

II. Se forman subgrupos y se pide que traten de destacar, con las contribuciones de cada participante, por lo menos cinco derechos que los subgrupos creen tener en lo familiar, lo laboral y lo social.

III. Cuando terminan son leídas las conclusiones subgrupales pidiendo que se aclaren los puntos oscuros.

IV. El Facilitador pide entonces que dado que lograron determinar estos derechos, pasen a determinar aquellos que creen tienen los miembros de sus familias, de su trabajo y de la sociedad.

V. El Facilitador guía un proceso para que el grupo analice, como se puede aplicar lo aprendido en su vida.


Hojas de trabajo (derechos asertivos).

a) Hoja para el Participante:

Yo tengo derecho a...
- En mi casa a:
- En mi trabajo a:
- En mi grupo de amistades a:


b) Hoja para el Participante:

Los otros tienen derecho a recibir de mí...
- En mi casa a:
- En mi trabajo a:
- En mi grupo de amistades a:


17 nov 2009

Reglas para lograr la empatía en clase


La empatía es la capacidad de penetrar en el mundo subjetivo de las demás personas y poder participar de sus experiencias.


Para ello, no hay que captar sólo el nivel verbal de contenido intelectual, sino lo que hay detrás de las palabras y los gestos: situación personal afectiva y emotiva de la otra persona.

Docente impartiendo clase

La empatía consiste en la capacidad de ponerse plenamente en el lugar de la otra persona; es decir, ser capaz de pensar, de sentir adecuadamente lo que ella siente.


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Reglas básicas para lograr la empatía con los/as alumnos/as en el aula:

1.- Interesarse por los problemas o asuntos que el/la alumno/a quiera comunicar.

2.- Semblante sonriente y natural.

3.- Recordar siempre el nombre de quien se dirige a ti y pronunciarlo al hablar con esa persona.

4.- Procurar escuchar de manera respetuosa.

5.- Mostrarse como una persona sincera y procurar que la otra persona se sienta
importante y segura de sí misma.

6.- Demostrar respeto por las opiniones ajenas.

7.- Cuando te equivoques admítelo sin reparos.

8.- Dejar que sea el alumnado quien más hable.

9.- Mostrar simpatía por las ideas y deseos del alumnado.

10.- Permitir que los/as alumnos/as salven su prestigio ante una situación embarazosa.

10 nov 2009

Importancia de la empatía en Formación


La empatía es distinta a la simpatía o a la antipatía. Se la podría definir como la facultad de ponerse en la piel de alguien.

Cuadro reprensentado la empatía

Esta facultad es de gran ayuda para el profesor ya que permite:

- Identificar las necesidades y perfil de los alumnos.

- Escoger los métodos más adecuados.

- Formarse una idea en cada momento en relación a lo que piensan los alumnos.

- Ayudar a los alumnos a conseguir sus objetivos.

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La empatia facilita la adaptación requerida para cada tipo de audiencia. No se puede explicar lo mismo, y de idéntica forma, a distintas clases de alumnos. Existen profesores que sólo son exitosos con determinados tipos de colectivos. En cambio, no conectan adecuadamente con otros grupos a causa de una deficiente adaptación.

Un caso algo habitual es el de aquellos profesores que funcionan perfectamente en asignaturas de licenciaturas o diplomaturas universitarias y que en cambio tienen problemas importantes cuando intervienen en programas de post-grado.

Normalmente,
una de las causas es que tratan al participante, que suele ser un directivo de edad comprendida entre los treinta y cincuenta años, como a un alumno de veinte años. Estas situaciones denotan que el profesor debe adquirir más empatia y adquirir aquellas habilidades pedagógicas que lo hagan efectivo en relación con un determinado programa. En caso contrario, deberá renunciar a dar clases a aquellos grupos a los que no se adapta adecuadamente.


Oriol Amat, "Aprender a enseñar".

5 nov 2009

Hablar en Público, consejos


En algunas profesiones es más habitual hablar en público que en otras, y todos hemos sentido una desagradable sensación cuando alguien nos ha dicho: "prepárate: el próximo día expondrás este tema en público."

En ese momento nos han temblado las piernas y hemos dicho que somos incapaces de hacerlo: que nos ponemos muy nerviosos, que no sabemos hablar, que no tenemos tiempo de preparar nada, etc.

Personas formando corazón

Pero nuestro interlocutor insiste y no nos queda más remedio que aceptar. Nos pasan por nuestra cabeza decenas y decenas de imágenes conferencias, clases, mítines, pregones y charlas a las que hemos asistido y que nos han gustado más o menos. De hablar en público se ha escrito y se escribirá mucho, pero lo que yo pretendo es comunicar mi experiencia y recordar algunas técnicas que todos conocemos, pero que quizá no hemos puesto todavía en práctica.

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Aceptemos el reto: es muy importante conocernos a nosotros mismos, aceptarnos tal y como somos y tener una idea clara de cómo nos ven, nos escuchan y nos sienten los receptores del mensaje: rubio, moreno, pequeño de estatura, delgado, grueso, calvo, etc.

Los tres canales de entrada de la comunicación por parte del receptor son Ver, Oir y Sentir. Es importante tener una idea clara de lo que yo quiero comunicar, hacia dónde vamos..., hacia dónde deseamos ir... y hasta qué punto podemos llegar; y a partir de aquí..., impulsar con energía todos los mecanismos de la Comunicación Personal.

La comunicación es el acto mediante el cual un emisor transmite una información a uno o varios receptores. Es evidente que las personas, generalmente, cuando buscan mejorar su capacidad de comunicación, no lo hacen como un fin en sí mismo; intentan utilizar un medio humano para conseguir determinados fines.

Así: el vendedor, conseguir motivar al cliente potencial para que efectúe la compra; el político, conseguir una adhesión a su partido; el profesor, ilusionar a sus alumnos, etc. Tenemos que tener clara la diferencia entre hablar: decir algo; y comunicar: decir algo a alguien. Nos expresamos mediante la palabra, verbal o escrita, utilizamos un tipo de lenguaje concreto, para exteriorizar lo que se siente y lo que se piensa. Se entiende por oratoria el arte de hablar con elocuencia. Tendremos en cuenta el fondo y la forma. El fondo es lo que voy a comunicar, donde yo quiero llegar, la forma la manera de hacerlo.

Según la British Audio Visual Society se recuerda aproximadamente un:

10% de lo que se lee.

20% de lo que se oye.

30% de lo que se ve.

50% de lo que se ve y se oye.

80% de lo que se dice.

90% de lo que se dice y se hace.


He ahí lo importante de la oratoria, y más si se apoya en los medios audiovisuales.


Ya hemos comprendido que hemos de realizar una presentación oral sobre un tema en particular. Ahora deberíamos considerar algunos de estos puntos antes de preparar nuestra presentación:

1. ¿Qué tipo de presentación va a ser: transmitir una información o persuadir a los oyentes?

2. ¿Qué queremos conseguir al ponernos delante del público?

3. ¿Quienes forman nuestro público y cuál será su actitud con respecto al orador y al tema ¿No es lo mismo un público a favor, que un público en contra, el que está en el primer caso prestará atención de entrada, el segundo caso tenemos que ganar su interés.

Cuando un orador se pone en pie para hablar, es preciso que conozca bastante a fondo a su publico: compañeros de trabajo, profesores, padres enfadados, amas de casa, etc.

Debe considerar el nivel de interés que su público tendrá en el tema, así como las posibles predisposiciones que puedan tener. Si la predisposición del público es negativa, es recomendable utilizar un argumento "de doble cara". El persuasor debe hacer frente a los argumentos que pueden aducirse en contra de su propia postura, y debe exponer su propio caso. Un plan de "argumento de dos caras.

4. ¿De cuánta información y material dispone? Informarse, leer sobre el tema, etc.

5. ¿Cuánto durará la presentación? Depende del público; pero conferencias, charlas, reuniones de padres en los colegios; entre 30 y 45 minutos, más se hace pesado y menos muy breve, nos podemos quedar cortos.

6. Asesorarse de otras personas, que hayan trabajado el tema o tengan relación con el nuestro.

7. En la sala el que más sabe sobre el tema es el orador. Sentido de superioridad. A no ser que posea un don especial para la improvisación, decidamos con la mayor antelación posible cuál va a ser el tema central de nuestra presentación, a fin de dar tiempo para que nuestras ideas cristalicen alrededor.

Durante el período intermedio, apunte las ideas en fichas, a medida que se nos vayan ocurriendo o que vayan surgiendo de las lecturas realizadas sobre el tema –en esta fase, aún no es necesario clasificarlas por orden-. Seleccionemos los hechos y los argumentos que están estrictamente relacionados con el tema, recordando que el oyente, a diferencia de un lector, no tiene tiempo para ingerir numerosos hechos y cifras. Si vamos a presentar estadísticas, hagámoslo a través de un medio visual no en forma de hojas repartidas entre el público, porque se distraen leyendo y pierden el hilo argumental.

Cuando ya tenemos suficiente información nos ponemos a redactar nuestro trabajo, después de leer muchas veces nuestras fichas, debemos tener claras estas tres partes:

a) Introducción: Impactante, (Anécdota, o pregunta retórica, etc.) con una duración aproximada de 10/15% de la intervención.

b) Nudo y desarrollo: Ordenado, (Siguiendo la estructura y el esquema que nos hayamos preparado.) Es muy bueno que intercalemos anécdotas y sucedidos. 70/80 %.

c) Recapitulación o desenlace: Conclusión y despedida. Impactante. 10/15%. Hay diferentes teorías sobre si el texto lo tenemos que llevar todo escrito, o un esquema con las principales ideas. Yo creo que depende del orador, de la capacidad de memoria que tenga y del acto en sí; no es lo mismo un mitin que una conferencia. Aunque si lo llevamos todo escrito siempre podremos recurrir al texto, por si nos quedamos en blanco.

También se han de tener en cuente los siguientes apartados:


1. Nos hemos grabado varias veces, para evitar: muletillas, ser monótono, etc. ¡Muy importante!, nos jugamos el éxito de nuestra comunicación, el vocalizar.

2. Utilizar atril, si estamos de pie.

3. Cuidar la presencia, vamos lo mejor vestidos posible, la ropa entra por los ojos.

4. Respirar profundamente. Beber agua siempre que tengamos sed, nos aclarará la garganta.

5. Relajarse; nosotros sabemos más que nadie de este tema.

6. Hay que dirigirse a los oyentes. Buenas noches, buenas tardes, dar gracias por la invitación, etc.

7. Utilice las palabras más sencillas que expresen sus ideas con claridad. Evite en lo posible la jerga técnica, a no ser que hable ante un público formado sólo por especialistas.

8. Hable despacio y con mayor claridad que en una conversación normal. Puede preguntar si los que están al fondo de la sala pueden oírle.

9. Mire al público mientras habla, no por encima de sus cabezas o al suelo, sino a los ojos. Para ello el folio lo tenemos escrito sólo el tercio superior y con letra grande, así nunca dejaremos de ver al público. Es importante establecer una relación con ellos y ver cómo reaccionan. Será nuestro termómetro de cómo va nuestra actuación.

10. Utilice sus manos para enfatizar algún punto concreto, pero no continuamente, si le cuesta utilizar las manos, no las utilice.

11. Evite los tic, (tocarse el pelo, quitarse las gafas, etc.)

12. Es muy bueno leer citas que apoyen nuestro discurso, hay que decirlo al público: "como dice....... en tal libro o revista"

13. No utilice frases largas.

14. Párese de vez en cuando; así atraemos la atención de los receptores y los distraídos vuelven a conectar.

15. Si surge algún inconveniente: se rompe un foco, se cae un objeto, etc. Hacer alusión al hecho: "siempre que doy una conferencia pasa algo..."

16. Cuando acabe su exposición y el público le aplauda, dar las gracias.

17. Si hay ruegos y preguntas, conteste pausadamente, sea breve. Si alguien está en contra de su argumento, no entre en polémica, es su opinión.


Llegados a este punto, habremos comprendido que hablar en público es simplemente cuestión de práctica y técnica. Y me daré por satisfecho si con estas líneas he ayudado a alguien a perder el miedo a ponerse delante de un público, porque alguna de las técnicas que he nombrado la conocía pero no la había puesto en práctica y a partir de este momento la va a utilizar. Gabriel Robledillo Amezcua.

15 oct 2009

Contestar preguntas de los alumnos


Uno de los momentos clave en el proceso de comunicación entre profesor y alumno es cuando éste formula preguntas. La contestación adecuada a las preguntas es un elemento imprescindible para el éxito del proceso de formación.

Docente con interrogación

Algunas consideraciones a hacer sobre las preguntas son las siguientes:

- Las preguntas son un indicativo de interés por parte de los alumnos. Por tanto, hay que animar a los alumnos a que las formulen.

Una forma de hacerlo es diciendo que se ha hecho una buena pregunta o que se ha planteado una cuestión muy interesante.

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Muchos profesores piden a los alumnos que hagan preguntas, pero cuando éstos las hacen muestran poco interés por ellas, ya que miran el reloj o no dejan que el alumno complete la cuestión, por ejemplo.

- Las preguntas informan al profesor sobre lo que el alumno entiende o no, y sobre lo que le interesa o preocupa.

- Hay que contestarlas adecuadamente y valorizar al que las hace. No hay nada más antipedagógico que el profesor que ridiculiza al alumno que acaba de hacer una pregunta.

- Comprobar que todos los alumnos han entendido bien la pregunta.

En algunas ocasiones la falta de sonoridad del aula o el exceso de alumnos hacen que no todos hayan oído correctamente la pregunta. En otros casos, algunos alumnos pueden no entender la pregunta a pesar de haberla oído correctamente.

- Hacer que todos se interesen por la pregunta.

- Si la pregunta no es adecuada, proponer resolverla durante el próximo descanso o indicar que está fuera de los objetivos de la sesión o al margen de la asignatura o programa de formación.

- Si la pregunta está relacionada con un tema a desarrollar más adelante decir que ya se contestará en su momento.

- Si no se conoce la respuesta, decir que ya lo comprobará o pensará y la contestará posteriormente. Nunca hay que intentar contestar una pregunta de la que se desconoce la respuesta. Por tanto, se debe procurar no perder la credibilidad y no engañar al alumno.

Mientras el alumno formula la pregunta, el profesor, con su postura y mirada, debe transmitir sensación de interés en la cuestión que se está planteando, y no impaciencia o aburrimiento. También debe concentrarse al máximo hasta el final de la intervención del alumno para poder captar adecuadamente el sentido completo.

Preguntas conflictivas.


Si la pregunta intenta, voluntariamente o no, desprestigiar o ridiculizar al profesor existen varias opciones a aplicar en función de las circunstancias. En primer lugar, hay que recordar que el profesor debe estar entrenado para autocontrolarse adecuadamente. Perder los nervios una sola vez puede dar al traste con toda la labor desarrollada por el profesor en el programa. Entre las respuestas que puede dar el profesor a las preguntas comprometidas destacan las siguientes:

- Pedir al alumno que vuelva a formular la pregunta. Así, el profesor tiene más tiempo para reflexionar la respuesta. Tambiénse da la oportunidad al alumno para que replantee la cuestión.

De hecho, normalmente el alumno reduce la agresividad, si la había, al tener que plantear la cuestión por segunda vez.

- Intentar que la responda el grupo para evitar el choque frontal entre alumno y profesor. De esta forma se puede hacer ver al alumno que su posición quizás no es asumida por alguno de sus compañeros.

- Responder muy lentamente, y de forma muy relajada, sin entrar en polémica. Conviene dar la sensación de que se «quita hierro al asunto».

Extraido de: Aprender a enseñar: una visión práctica de la formación de formadores de AMAT I SALAS, ORIOL. GESTION 2000 2002.

29 sept 2009

Consejos para fomentar debate en clase

Hombre sosteniendo interrogación gigante
La función del formador en la clase, entre otras, es facilitar el debate alentando a los alumnos para que brinden su aporte.

Aunque no siempre es necesario el estímulo del formador, frecuentemente una intervención acertada suya puede facilitar la discusión volviéndola productiva y amena. Una palabra dicha en el momento adecuado puede incluso estimular a los más tímidos para que se atrevan a dar su opinión.






Los caminos son:

1. Parafrasear o "traducir" lo expresado por el alumno para que éste compruebe que lo hemos comprendido y para que sus compañeros reciban un resumen claro y conciso de lo expuesto:

"En síntesis, lo que quieres decir es que...".


2. Controlar la comprensión a través de preguntas aclaratorias:

"¿Lo que quieres decirnos es que el plan no te parece real?. ¿Puedes volver a explicar tu posición?".


3. Felicitar a los alumnos que intervienen en el debate:

"Es un excelente punto. Te agradezco que lo hayas remarcado".


4. Sugerir un nuevo enfoque basado en lo expuesto:

"Tu comentario es un interesante punto desde la perspectiva del empleado, incluso nos puede servir para comprender también a su jefe".


5. Desafío:

"¡Creo que éste grupo da para más!. En los próximos tres minutos deberéis presentar por lo menos tres buenas ideas para acrecentar la motivación de los empleados en el caso presentado".


6. Desacuerdo:

"Entiendo lo que dices pero no estoy seguro de que se cumpla en todos los casos. ¿Alguién tiene una idea diferente a la presentada por Jorge?".


7. Mediación:

"No creo que haya un gran desacuerdo entre Marta y Susana. Creo que ambas presentaron dos aspectos distintos del mismo problema".


8. Relacionar ideas y opiniones:

"Los puntos presentados por los dos compañeros están directamente vinculados, uno es la causa y el otro el efecto".


9. Cambiar las reglas:

"Sugiero que nos dividamos en pequeños grupos para presentar soluciones al problema expuesto".


10. Resumen:

"Creo que podemos agrupar lo expuesto por los compañeros en dos grandes categorías...".

19 ago 2009

Como mejorar las habilidades sociales


Técnicas Comunicativas.

1) Disco rayado:

Repetimos insistentemente las frases de nuestras solicitudes. Ejemplo:
- Entiendo, pero no me interesa... le he comprendido pero o lo voy a comprar...quizá, pero aún no sé si lo quiero...

2) Pero:

Se reconoce la primera parte de verdad que existe en lo que nos dice la otra persona que supuestamente intenta manipularnos, y a pesar de ello mantenemos nuestra postura. Ejemplos:
- Es posible que sea egoísta, pero...
- Tienes razón, pero lo haré cuando yo decida...
- Es cierto que me visto de una forma extraña, pero...


3) Información mutua:

Prestamos atención a lo que nos dicen (escuchamos mirando a los ojos, haciendo señales de estar captando, etc.) y después damos por nuestra parte una información distinta (turno).

4) Aserción negativa:

Es una forma de reaccionar ante una crítica justa, sin dar sin embargo demasiadas excusas o justificaciones. Ejemplos:
- Has hecho la tarea demasiado lento..
- La verdad es que podía haberla hecho más rápido, es cierto, lo siento.

5) Interrogación negativa:

Es útil para conocer algo de los sentimientos o ideas de los demás, facilitando la comunicación cuando la otra persona nos critica. Ejemplos:
- ¿Qué tiene de malo que vaya al cine?
- ¿Qué defecto le encuentras a mi forma de vestir?
- ¿Qué te molesta de mi forma de hablar?

6) Repetir lo que siente la otra persona:

Se repite lo dicho por la otra persona, sin mostrar acuerdo alguno en lo que se dice. Ejemplo:
-"Ya sé que para ti es muy importante que te preste dinero, pero..".

7) Parafrasear:

Se comenta expresivamente lo que nos dice el otro en un tono similar y expresando nuestra opinión verdadera. También se llaman afirmaciones paradójicas porque en vez de sentirse mal por algo hacemos gala de ello como algo natural. Ejemplo:
- ¿Es que llevas esos zapatos para parecer más alta?
- ¿Te sentirías muy bien si te dijera que sí?


Como ser Asertivo/a y...

1. Rehusar peticiones:

No se han de dar excusas, aunque sí razones, respuestas concisas y, en el caso apropiado, proponiendo una alternativa. Ante la negativa se suelen producir las siguientes manipulaciones:
- Halago: Vaya siempre creí que eras una persona generosa...
- Critica: Vaya, siempre tienes algún problema para...
- Provocar pena: Sabes que no te lo pediría si no estuviera sin blanca...
- Excepción: Nunca te había pedido hasta ahora... ni te lo volver a pedir jamás.
- Última vez: Te prometo que esta es la última vez que te lo pido.
- Inducción de culpa: Sinceramente me dejas muy mal si te niegas a...

2. Resistir la tentación:

A veces los demás nos invitan amablemente a hacer cosas o consumir productos apetitosos pero perjudiciales o inadecuados para nosotros. Frente a estas tentaciones podemos claudicar contra nuestro íntimo deseo por tener pensamientos tales como:
- Debería contentar a todo el mundo.
- Debo ser agradable.
- Es terrible herir o defraudar a los demás, por lo que debe evitarse a toda costa.
- Es imposible decir "no" sin que se ofendan o sufran los demás.

También podemos ser inhibidos por miedos como:
- A otra persona será agresiva conmigo.
- No le agradar si no hago lo que él quiere.

3. Responder a la crítica:

Lo ideal el reconocer los aspectos reales de la crítica, sin ser defensivo o contraatacar al otro, sin aceptar por ello los aspectos exagerados o deformados que están mezclados con la crítica ajustada. Podemos tener ideas inhibidoras como:
- Nunca debería herir a nadie.
- Si cometo un error es que mis capaces totales son cuestionables.

4. Solicitar un cambio de comportamiento molesto:

Indicamos claramente lo que deseamos con tono firme, pero no demasiado agresivo. Los pensamientos inhibidores pueden ser:
- No tengo derecho a pedir cambios el comportamiento de los demás.
- Es más fácil aprender a convivir con los demás cediendo para que no exista mucha violencia y porque no son tan graves después de todo. -solicitar cambios y ponerse violentos es la misma osa.

5. Discrepar de los demás:

No tener vergüenza en usar el pronombre "yo" y crear argumentos como:
- Yo creo que otra forma de ver las cosas.
- Alguna vez lo has visto desde este punto de vista?

Podemos dejarnos arrastrar por creencias irracionales tales como:
- Mis opiniones no san tan valiosas como las de los demás.
- Los otros me rechazarán si discrepo.
- Pensarán que estoy presumiendo.
- Puede que diga una barbaridad que me ponga en evidencia.

6. Resistir la interrupción de los otros:

Para ello hacer gestos, lo evidentes que sea necesario, tales como levantar la mano para indicar -"espera un momento" y frases directas como - "me gustaría terminar la frase", -"espera a que acabe de hablar para decir lo que desees". Si nos oponen una tenaz resistencia, utilizar un tono de voz más alto de lo usual, sin dejar excesivas pausas, mirando directamente a los ojos del interlocutor e indicar en la conversación información de la duración de lo que se quiere comunicar como por ejemplo:
- En primer lugar,.. En segundo...
- Sólo quería añadir un par de detalles finales y rogarte que me des tu opinión.

7. Reconocer un error:

Ocultar nuestro error puede ser en ocasiones más un muestra de debilidad que una precaución. Desde luego puede hacerse de una forma digna y natural, expresando el justo desagrado por habernos equivocado, pero sin dar permiso con ello a críticas exageradas o indebidas (como "siempre haces lo mismo", "eres un desastre", "no hay forma de que hagas algo a derechas").

Un ejemplo de forma "digna" de reconocer un error podría ser:
- Siento reconocer que me equivocado en la realización de esta tarea, desde luego tomare buena nota de ello.

Pensamientos erróneos que nos pueden inhibir o bloquear son los de la auto-exigencia y el perfeccionismo:
- Nunca debería cometer un error -si fallo es que soy un desastre total -es imperdonable que una persona como yo pueda fallar.

8. Admitir ignorancia:

Se trata de hacer evidente -en lugar de disimular- que no conocemos o recordamos algo. Es ideal hacerlo con sinceridad, naturalidad, sin mostrar sumisión ni agresión. Pensamientos erróneos:
- Es imperdonable que yo lo ignore.
- Pensarán que soy estúpido.

9. Acabar una interrelación:

Para terminar una conversación que no deseamos continuar hemos de afirmar con nuestro "derecho a elegir", expresándonos de una forma clara pero firme.

Por ejemplo:
- Perdone, siento tener que interrumpirle, pero ahora tengo que irme.
- Disculpe, pero no quiero comprar nada.

Pensamientos erróneos:
- Sería de mala educación interrumpir a una persona que desea hablarme.
- Se podría ofender o podría herir a esta persona si le niego la conversación.

10. Aceptar cumplidos:

Podemos recibir halagos sinceros o manipuladores. En el caso de recibir sinceros cumplidos lo ideal es aceptarlos -en vez de rechazarlos para no aparecer soberbios-, aceptando la intención, y sin necesidad de "devolver" los cumplidos de una forma automática, ni minimizar artificialmente nuestros m ritos para que nos vean humildes, ni negar lo que los demás admiran como si fuera una falsa percepción.

Ejemplo:
- Te ha salido muy bien el trabajo hoy.
- Gracias, he hecho lo posible para ello.
(En comparación de: "en realidad no tiene importancia", "eres benévolo, porque no te has fijado en que hay una imperfección..","tú si que lo haces bien de veras.." )

- Este vestido te sienta bien.
-Te agradezco tu opinión, así me encuentro más segura con ella.
(En comparación de: "eso es que estas hoy de buen humor", "tú si que tienes buen gusto..", "no hay para tanto..")

11. Aceptar o rechazar compañía:

En ocasiones parece que queramos amargarnos la vida, porque aceptamos la compañía de quien no deseamos y rechazamos o espantamos la de quien nos cae bien. El comportamiento asertivo busca nuestro auténtico deseo y nos pide que seamos coherentes, rechazando a quien queremos eludir -con la firmeza y atrevimiento necesarios- y aceptando realmente a quien nos cae bien de una forma directa.

a) Comportamiento de acercarse:
Sonreír, mantener la mirada, dar información verbal positiva, orientar el cuerpo hacia el interlocutor, no disimular nuestra simpatía, responder con frases abiertas utilizando la respuesta-pregunta:
- ¿Viene mucho por aquí? Sí, ¿y usted?, es la primera vez que le veo.
En ocasiones se corre el error de responder de forma opuesta a la que desearíamos por temor a que se malinterprete nuestro interés.

b) Comportamiento de rechazo:
No mostrar un falso inter s por educación, haciendo preguntas que alargan la conversación innecesariamente. Ser claros, diciendo escuetamente lo justo para que la persona capte nuestro desinterés, y si la persona no se da por aludida pasar a una estrategia directa de irse, dirigirse a otra persona o decirle que se está tomando excesivas libertades. Combatir la sensación de escrúpulo pensando "tengo derecho a decir no a los deseos de los demás".

12. Iniciar conversaciones:

Es normal que romper el hielo del silencio implica un cierto riesgo e incomodidad hasta que no se ve que la relación con el otro es segura. Los modos más usuales de iniciar una conversación son:
- Hacer una pregunta o comentario sobre la situación común.
- Hacer un cumplido a la otra persona sobre su conducta, apariencia o algún otro atributo ("qu puntual has venido", "qué vestido tan original").
- Hacer una observación o pregunta casual sobre lo que la otra persona está haciendo.

Preguntar si puede uno unirse a la otra persona o pedirle que se una a usted.
- Ofrecer algo a la otra persona.
- Dar la opinión o compartir la experiencia de lo que dice la otra persona.
- Saludar a la otra persona y presentarse a uno mismo.

Formas de meter la pata y crear una mala receptividad, comentarios inadecuados:
- Hacer comentarios demasiado personales (ejem. "estoy peleado con mi pareja").
- Hablar de forma negativa o con sarcasmo (ejem. "parece esto un entierro").
- Hablar de forma crítica (ejem. "nunca llegan a tiempo").
- Expresar contenidos ofensivos (ejem. "parece gorda como una foca").
- Los contenidos dogmáticos, prejuiciosos u ofensivos ("me caen mal las personas que usan sombrero","nunca me casaría con una persona de otra religión", "los gitanos son sucios").

Postura incorrecta, ausencia de contacto ocular.
Voz demasiado baja o demasiado alta.
La sensibilidad exagerada al rechazo o al miedo a replicas hostiles.

13. Mantener conversaciones:

Es el arte de mantener el equilibrio entre escuchar y hablar, haciendo que nuestra participación sea agradable. Algunas conductas útiles son:
- Mirar a la otra persona.
- Dar señales de que escucha a la otra persona ("Ajá","hmm","ah!","claro") y con la cabeza asintiendo o con otra expresión acorde que de la sensación que estamos recibiendo lo que el otro dice sin indiferencia.
- Respetar el turno (no interrumpir sin dejar al otro expresarse, a no ser que se esté propasando).
- Hablar algo que esté relacionado con lo que la otra persona dice o sino avisar de que cambiamos de tema. ("cambiando de tema..", "aunque no tenga nada que ver con lo anterior..", "dejando el tema..", "si me permites ahora comentar otra cosa distinta..")
- Usar información sobre uno mismo y también la que se ha obtenido en la conversación a base de preguntas y comentarios. Intercalar el escuchar a la otra persona con hablarle. - No hablar o escuchar demasiado. Iniciar temas de conversación y cambiar cuando comience a ser aburrido.
- Pregunte sobre la otra persona.
- Responder de forma abierta -con algo más de un si o un no- para que la otra persona tenga un cabo donde agarrarse.
- No piense que sus opiniones son estúpidas o sus conversaciones son aburridas, sino que cada cual debe cambiar la conversación si no le resulta grata.

14. Pedir favores:

Los demás no tienen por qué saber en general lo que deseamos o necesitamos en un momento dado, sino que más aconsejable dar señales, indicios claros que orienten a la persona de nuestras propias necesidades o deseos sinceros. La conducta del otro nos dice si le hemos informado adecuadamente o no.

Conductas útiles para pedir son:
- Mantener un buen contacto ocular, tono de voz normal -no pedigüeño o infantilizado- y posición corporal digna, ofrecer razones (no excusas) de lo que se pide, indicando claramente lo que deseamos.

Temores contraproducentes son:
- El miedo a que se nos niegue el favor (el otro tiene ese derecho, que debemos aceptar). - Quedar obligados a la otra persona (de forma caprichosa o despótica -aunque ello no excluye el sentirnos agradecidos).
- Creer que no se tiene derecho a pedir el favor. Tenemos derecho a pedir ayuda siempre que se acepte que o puede también ayudar a los otros. Existe la libertad mutua de negarse a dar ayuda y también la de no sentirse obligado a nada.

15. Dar cumplidos:

Es tan importante como saber recibir halagos el saberlos dar, mostrando una coherencia o proporción entre nuestros sentimientos, el m rito real de la otra persona y la expresión verbal, de forma de no ser ni ampulosos o, exagerados ("has estado extraordinario y fantástico" en vez de "has estado muy acertado"), ni tampoco resultar demasiado pusilánimes o apocados ("si, no ha estado mal"). La misma armonía se espera de nuestra expresión corporal (ni histriónica ni deslavazada)

16. Mostrar afecto:

Dar afecto a quien nos lo inspira es un acto fundamental para mantener unas relaciones sanas. A veces hay que hacer algo más que expresar verbalmente nuestro acuerdo, agrado o cariño. Tenemos que ser capaces de tocar, besar, abrazar o sonreír amorosamente sin ansiedad ni tensión, mostrando la realidad de nuestros sentimientos recíprocos.

Temores que frenan la expresión de los afectos son:
- El miedo a que se confunda con homosexualidad (si se trata de una persona del mismo sexo) o que se entienda como deseo de contacto sexual (entre personas de distintos sexos).
- Sentimientos de vergüenza producidos por creencias inadecuadas sobre la autoridad o falta de fortaleza personal.
- El temor que nuestros sentimientos serán heridos y defraudados si los dejamos crecer más allá de una segura formalidad.



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