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12 ago. 2009

Vigotsky, educación orientada hacia el futuro


El nombre de Lev Semionovich Vigotsky (1896-1934) comenzó a reconocerse muy tardíamente en el mundo. La censura estalinista, por un lado, y la dispersión de una extensa obra escrita en muy pocos años –apenas un decenio, ya que murió a los 34 años- constituyeron algunas de las causas de que su obra se mantuviera silenciada hasta por lo menos la década del ochenta. En nuestro país, se "popularizó" paradójicamente, al calor de una reforma educativa que estaba atada a la política neoliberal del gobierno de turno. Hubo entonces (la hay ahora) una moda vigotsky que puso en circulación conceptos clave, algunas tesis y poco más. Todos se hicieron un poco vigotskyanos.

Más allá de su reconocimiento tardío y, sobre todo, más allá de las modas intelectuales, lo cierto es que la obra del pensador bielorruso es tan excepcional como el momento histórico –la revolución de octubre- que le tocó vivir.


Los aportes de Vigotsky.

Vigotsky –como Jean Piaget- jamás tuvo una formación académica en psicología, pese a ser considerado (¿o por eso mismo?) uno de los psicólogos más importantes del siglo XX. Cursó estudios universitarios en derecho, filosofía e historia en Moscú. Esa formación –inscripta en el materialismo dialéctico- explica en gran medida el abanico de intereses de Vigotsky: poesía, teatro, lengua, teoría literaria, cine, filosofía. De hecho, su primer libro, publicado en 1925, se titulaba Psicología del arte. Si Piaget orientaba sus preocupaciones hacia las ciencias biológicas, Vigotsky lo hacía hacia el universo cultural, la interacción social y la dimensión histórica. Diferencia que se manifiesta en los modelos teóricos que cada uno de ellos contruiría: el biologista y el sociogenético, respectivamente.

Desde 1924 hasta su muerte, Vigotsky orientó a un grupo de investigadores con el objeto de contruir una psicología desde una perspectiva materialista, histórica y cultural. Sus más de 200 escritos, producidos en ese breve lapso, contribuyeron a la creación de una teoría socio-histórico-cultural del desarrollo de las funciones mentales superiores.

Para Vigotsky, el ser humano se caracteriza por la sociabilidad primaria. Lo genético es su ser social. Este postulado es clave para comprender el andamiaje teórico del autor, en tanto que tal sociabilidad es el punto de partida de las interacciones sociales que el niño entabla con el medio que lo rodea. Particularmente, las interacciones asimétricas con los adultos quienes son los portadores de la cultura. En estas interacciones los sistemas semióticos juegan un papel central. Primero, en su función comunicativa; luego, como instrumento de organización y control del comportamiento individual. La novedad del pensamiento vigotskyano reside en el hecho de que las funciones mentales superiores –desde la atención hasta el pensamiento conceptual- se construyen sobre la base de las interacciones sociales.

De aquí se desprende el papel que ocupa la escuela en el desarrollo de los niños. A diferencia del modelo organicista piagetiano (que reservaba a la escuela un papel subsidiario en la medida en que el desarrollo estaba determinado por la lógica de la biología), el de Vigotsky priorizaba la educación formal ya que, entre otras cosas, pone a disposición de los sujetos un instrumento tan poderoso como el lenguaje.

Para Vigotsky –el mismo un educador destacado y dedicado a la enseñanza de niños con discapacidades-, la educación no debería limitarse a la adquisición de informaciones sino que debería garantizar el desarrollo del niño proveyendo instrumentos, técnicas interiores y operaciones intelectuales.En esta visión dialéctica entre el desarrolllo y el aprendizaje se inscribe el concepto de "zona de desarrollo próximo". La fecundidad de esta idea será explorada más tarde por el psicólogo británico Jerome Bruner, uno de los autores que ha continuado la tradición de Vigotsky y ha permitido pensar esta idea de un aprendizaje compartido, con otros que operan como andamios en el complejo proceso de construcción de conocimiento. En síntesis, se trata de pensar que la sociedad y la cultura son las que dirigen, moldean y superan –pacientemente a lo largo de la historia- la naturaleza humana.

Hemos seleccionado de la obra más célebre de Lev Vigotsky, "Pensamiento y lenguaje" (1934), un fragmento en el que el autor despliega el concepto de "zona de desarrollo próximo (1)" y lo ilustra con el resultado de sus investigaciones.

"La mayoría de las investigaciones que tienen que ver con el aprendizaje escolar miden el nivel de desarrollo mental del niño haciéndole solucionar determinados problemas estandarizados. Se supone que el problema que puede resolver por sí mismo solo indica el nivel de su desarrollo mental en ese momento. Pero de este modo sólo puede ser medida la parte del desarrollo del niño que se ha completado, pero que está muy lejos de constituir su historia completa. Nosotros hemos intentado un enfoque diferente, habiendo descubierto que la edad mental de dos niños era, por decirlo así, de 8; les dimos a cada uno de ellos problemas más difíciles que aquellos con los que podían manejarse solos y les facilitamos apenas una ayuda: el primer paso en una solución, un planteo indicador, o algún otro modo de apoyo. Descubrimos que un niño, en cooperación, podía resolver problemas destinados para los 12 años, mientras que el otro no podía pasar de los asignados a los de 9. La discrepancia entre la edad mental real y el nivel de su desarrollo próximo, en nuestro ejemplo era de cuatro para el primero y de dos para el segundo.

¿Podemos decir realmente que su desarrollo mental era el mismo? La experiencia ha demostrado que el niño con una zona más amplia que la de su desarrollo próximo tendrá un mejor rendimiento escolar. Esta medida brinda una clave más útil que la de la edad mental para la dinámica del progreso intelectual. [...]En el desarrollo infantil [...] la imitación y la instrucción juegan un papel fundamental, descubren las cualidades específicamente humanas de la mente y conducen al niño a nuevos niveles de desarrollo. Tanto en el aprendizaje del habla como en el de las materias escolares la imitación resulta indispensable. Lo que el niño puede hacer hoy en cooperación, mañana podrá hacerlo solo. Por lo tanto, el único tipo de instrucción adecuada es el que marcha adelante del desarrollo y lo conduce: debe ser dirigida más a las funciones de maduración que a lo ya maduro. Sigue siendo necesario determinar el umbral más bajo en que la instrucción de la aritmética, digamos, pueda comenzar, puesto que se requiere un cierto mínimo de madurez de las funciones. Pero debemos considerar también el nivel superior, la educación debe estar orientada hacia el futuro, no hacia el pasado".

(1) Fragmento tomado de "Pensamiento y lenguaje" (págs.142-143), publicado por Ediciones Fausto. El volumen cuenta con un epílogo de Jean Piaget, en donde el psicólogo ginebrino retoma los cuestionamientos de Vigotsky a la idea del lenguaje egocéntrico (tesis piagetiana) pero, lejos de sostener una polémica a destiempo, reconoce las críticas del pensador soviético.

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