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28 oct. 2009

Dinámica, el detective perfecto


Un fenómeno muy común (especialmente en disertantes y formadores inexpertos) es lo que se conoce con el nombre de "Síndrome del Impostor".

Muchos de estos profesionales principiantes temen aparecer frente al público que les escucha como carentes de conocimientos y sin domino suficiente del material a exponer. A estas personas les suele acompañar la ingrata sensación de que en cualquier momento van a ser descubiertos en su "engaño" (no poseer la suficiente autoridad en el tema a exponer a pesar de aparecer como expertos).

Detective privado

Paradójicamente, esta sensación "paranoica" les produce una inseguridad en su actitud que finalmente provoca un deterioro real de su imagen ante el público que les escucha. Para acabar con esa inseguridad os presento esta dinámica, recomendada para cursos de formador ocupacional, formación de formadores y en general para formación de docentes.

(¡Sorpresa!: también muchos formadores veteranos padecen este síndrome...)

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Objetivo del ejercicio: Aumentar la autoconfianza de los alumnos y mejorar su imagen respecto al dominio del contenido de la clase.

Tiempo requerido: 40 minutos.

Tamaño del grupo: Ilimitado.

Material requerido: Un cronómetro.

Desarrollo:

Solicita cuatro voluntarios y explica que deberán transmitir un mensaje de uno a otro utilizando mímica y un idioma simulado e inexistente (tienen prohibido decir palabras auténticas).

Explica a los alumnos que se ha producido un crimen en una vivienda y que el objetivo del ejercicio es que los cuatro voluntarios transmitan entre sí tres datos importantes: en qué habitación de la casa se produjo el crimen, con qué arma/objeto fue asesinada la víctima y cuál es la profesión del asesino. Los cuatro voluntarios son detectives y deberán pasarse unos a otros las respuestas a los interrogantes. El resto de los alumnos conocen las respuestas, se la transmitirán al primero de los detectives y éste al siguiente y así sucesivamente. Dispondrán de ocho minutos para efectuar la cadena de transmisión. Deberán pasar el mensaje entre los cuatro en éste período de tiempo.

Pide a los cuatro detectives que abandonen la sala mientras el resto de los alumnos deberá decidir las respuestas a las tres preguntas. Conviene que las respuestas no sean triviales para dificultar el trabajo de los voluntarios (cuanto más original la respuesta, más dificultad para descubrirla y transmitirla. Por ejemplo: el arma puede ser un salchichón gigante, un acuario, una pizarra, etc.).

Invita al primer detective a retornar a la sala y pide a la clase que le revele oralmente las tres respuestas.


Invita luego al número dos y en forma rápida el primer detective deberá tratar de transmitir la información (¡recuerda! sólo con mímica y/o un idioma simulado). No dispondrá de más de dos minutos. El público podrá alentar al receptor con aplausos cada vez que sus gestos indiquen que se está acercando a la verdad. Terminado el tiempo, el número dos "asesina" al uno utilizando el mismo arma que, a su entender, utilizó el asesino original.

Luego entrará el tercer detective, y entonces el número dos, con el máximo de seguridad y convicción, le transmitirá la información. Incluso si no está seguro deberá transmitir una imagen de dominio absoluto de la información. Cada detective asesinará a su predecesor con el arma que, según él fue utilizada por el asesino.

Lo importante en éste ejercicio no es acercarse a la verdad sino transmitir con seguridad y convencimiento pleno la información captada. Es importante que los cuatro voluntarios participen del ejercicio en el tiempo estipulado.

Finalizado el ejercicio, los alumnos comentarán el desenvolvimiento de cada uno de los detectives remarcando aquellas actitudes que los hicieron aparecer como seguros y convincentes y aquellas otras que, por el contrario, crearon incertidumbre y desconfianza en los oyentes.

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