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5 nov. 2009

Hablar en Público, consejos


En algunas profesiones es más habitual hablar en público que en otras, y todos hemos sentido una desagradable sensación cuando alguien nos ha dicho: "prepárate: el próximo día expondrás este tema en público."

En ese momento nos han temblado las piernas y hemos dicho que somos incapaces de hacerlo: que nos ponemos muy nerviosos, que no sabemos hablar, que no tenemos tiempo de preparar nada, etc.

Personas formando corazón

Pero nuestro interlocutor insiste y no nos queda más remedio que aceptar. Nos pasan por nuestra cabeza decenas y decenas de imágenes conferencias, clases, mítines, pregones y charlas a las que hemos asistido y que nos han gustado más o menos. De hablar en público se ha escrito y se escribirá mucho, pero lo que yo pretendo es comunicar mi experiencia y recordar algunas técnicas que todos conocemos, pero que quizá no hemos puesto todavía en práctica.

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Aceptemos el reto: es muy importante conocernos a nosotros mismos, aceptarnos tal y como somos y tener una idea clara de cómo nos ven, nos escuchan y nos sienten los receptores del mensaje: rubio, moreno, pequeño de estatura, delgado, grueso, calvo, etc.

Los tres canales de entrada de la comunicación por parte del receptor son Ver, Oir y Sentir. Es importante tener una idea clara de lo que yo quiero comunicar, hacia dónde vamos..., hacia dónde deseamos ir... y hasta qué punto podemos llegar; y a partir de aquí..., impulsar con energía todos los mecanismos de la Comunicación Personal.

La comunicación es el acto mediante el cual un emisor transmite una información a uno o varios receptores. Es evidente que las personas, generalmente, cuando buscan mejorar su capacidad de comunicación, no lo hacen como un fin en sí mismo; intentan utilizar un medio humano para conseguir determinados fines.

Así: el vendedor, conseguir motivar al cliente potencial para que efectúe la compra; el político, conseguir una adhesión a su partido; el profesor, ilusionar a sus alumnos, etc. Tenemos que tener clara la diferencia entre hablar: decir algo; y comunicar: decir algo a alguien. Nos expresamos mediante la palabra, verbal o escrita, utilizamos un tipo de lenguaje concreto, para exteriorizar lo que se siente y lo que se piensa. Se entiende por oratoria el arte de hablar con elocuencia. Tendremos en cuenta el fondo y la forma. El fondo es lo que voy a comunicar, donde yo quiero llegar, la forma la manera de hacerlo.

Según la British Audio Visual Society se recuerda aproximadamente un:

10% de lo que se lee.

20% de lo que se oye.

30% de lo que se ve.

50% de lo que se ve y se oye.

80% de lo que se dice.

90% de lo que se dice y se hace.


He ahí lo importante de la oratoria, y más si se apoya en los medios audiovisuales.


Ya hemos comprendido que hemos de realizar una presentación oral sobre un tema en particular. Ahora deberíamos considerar algunos de estos puntos antes de preparar nuestra presentación:

1. ¿Qué tipo de presentación va a ser: transmitir una información o persuadir a los oyentes?

2. ¿Qué queremos conseguir al ponernos delante del público?

3. ¿Quienes forman nuestro público y cuál será su actitud con respecto al orador y al tema ¿No es lo mismo un público a favor, que un público en contra, el que está en el primer caso prestará atención de entrada, el segundo caso tenemos que ganar su interés.

Cuando un orador se pone en pie para hablar, es preciso que conozca bastante a fondo a su publico: compañeros de trabajo, profesores, padres enfadados, amas de casa, etc.

Debe considerar el nivel de interés que su público tendrá en el tema, así como las posibles predisposiciones que puedan tener. Si la predisposición del público es negativa, es recomendable utilizar un argumento "de doble cara". El persuasor debe hacer frente a los argumentos que pueden aducirse en contra de su propia postura, y debe exponer su propio caso. Un plan de "argumento de dos caras.

4. ¿De cuánta información y material dispone? Informarse, leer sobre el tema, etc.

5. ¿Cuánto durará la presentación? Depende del público; pero conferencias, charlas, reuniones de padres en los colegios; entre 30 y 45 minutos, más se hace pesado y menos muy breve, nos podemos quedar cortos.

6. Asesorarse de otras personas, que hayan trabajado el tema o tengan relación con el nuestro.

7. En la sala el que más sabe sobre el tema es el orador. Sentido de superioridad. A no ser que posea un don especial para la improvisación, decidamos con la mayor antelación posible cuál va a ser el tema central de nuestra presentación, a fin de dar tiempo para que nuestras ideas cristalicen alrededor.

Durante el período intermedio, apunte las ideas en fichas, a medida que se nos vayan ocurriendo o que vayan surgiendo de las lecturas realizadas sobre el tema –en esta fase, aún no es necesario clasificarlas por orden-. Seleccionemos los hechos y los argumentos que están estrictamente relacionados con el tema, recordando que el oyente, a diferencia de un lector, no tiene tiempo para ingerir numerosos hechos y cifras. Si vamos a presentar estadísticas, hagámoslo a través de un medio visual no en forma de hojas repartidas entre el público, porque se distraen leyendo y pierden el hilo argumental.

Cuando ya tenemos suficiente información nos ponemos a redactar nuestro trabajo, después de leer muchas veces nuestras fichas, debemos tener claras estas tres partes:

a) Introducción: Impactante, (Anécdota, o pregunta retórica, etc.) con una duración aproximada de 10/15% de la intervención.

b) Nudo y desarrollo: Ordenado, (Siguiendo la estructura y el esquema que nos hayamos preparado.) Es muy bueno que intercalemos anécdotas y sucedidos. 70/80 %.

c) Recapitulación o desenlace: Conclusión y despedida. Impactante. 10/15%. Hay diferentes teorías sobre si el texto lo tenemos que llevar todo escrito, o un esquema con las principales ideas. Yo creo que depende del orador, de la capacidad de memoria que tenga y del acto en sí; no es lo mismo un mitin que una conferencia. Aunque si lo llevamos todo escrito siempre podremos recurrir al texto, por si nos quedamos en blanco.

También se han de tener en cuente los siguientes apartados:


1. Nos hemos grabado varias veces, para evitar: muletillas, ser monótono, etc. ¡Muy importante!, nos jugamos el éxito de nuestra comunicación, el vocalizar.

2. Utilizar atril, si estamos de pie.

3. Cuidar la presencia, vamos lo mejor vestidos posible, la ropa entra por los ojos.

4. Respirar profundamente. Beber agua siempre que tengamos sed, nos aclarará la garganta.

5. Relajarse; nosotros sabemos más que nadie de este tema.

6. Hay que dirigirse a los oyentes. Buenas noches, buenas tardes, dar gracias por la invitación, etc.

7. Utilice las palabras más sencillas que expresen sus ideas con claridad. Evite en lo posible la jerga técnica, a no ser que hable ante un público formado sólo por especialistas.

8. Hable despacio y con mayor claridad que en una conversación normal. Puede preguntar si los que están al fondo de la sala pueden oírle.

9. Mire al público mientras habla, no por encima de sus cabezas o al suelo, sino a los ojos. Para ello el folio lo tenemos escrito sólo el tercio superior y con letra grande, así nunca dejaremos de ver al público. Es importante establecer una relación con ellos y ver cómo reaccionan. Será nuestro termómetro de cómo va nuestra actuación.

10. Utilice sus manos para enfatizar algún punto concreto, pero no continuamente, si le cuesta utilizar las manos, no las utilice.

11. Evite los tic, (tocarse el pelo, quitarse las gafas, etc.)

12. Es muy bueno leer citas que apoyen nuestro discurso, hay que decirlo al público: "como dice....... en tal libro o revista"

13. No utilice frases largas.

14. Párese de vez en cuando; así atraemos la atención de los receptores y los distraídos vuelven a conectar.

15. Si surge algún inconveniente: se rompe un foco, se cae un objeto, etc. Hacer alusión al hecho: "siempre que doy una conferencia pasa algo..."

16. Cuando acabe su exposición y el público le aplauda, dar las gracias.

17. Si hay ruegos y preguntas, conteste pausadamente, sea breve. Si alguien está en contra de su argumento, no entre en polémica, es su opinión.


Llegados a este punto, habremos comprendido que hablar en público es simplemente cuestión de práctica y técnica. Y me daré por satisfecho si con estas líneas he ayudado a alguien a perder el miedo a ponerse delante de un público, porque alguna de las técnicas que he nombrado la conocía pero no la había puesto en práctica y a partir de este momento la va a utilizar. Gabriel Robledillo Amezcua.

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