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15 dic 2009

Formación para el empleo


Existe una gran diferencia entre las capacidades que adquirimos y las que necesitamos para desempeñar un determinado puesto de trabajo, damos por sentado que ciertas competencias profesionales las conseguiremos al desarrollar nuestro trabajo, ¿No seria mejor que la formación que recibimos contemplara esas nuevas competencias que se demandan?, dicho de otra manera ¿Por qué en muchos casos la formación comienza al termino de la acción formativa?

Esto es lo que pretende mejorar la formación para el empleo y de ello trata el articulo que el diario El País, publicó hace unos días, lo reproduzco a continuación.

Está comprobado que el paro se ceba con las personas menos cualificadas. Según el INE, el 44% de los desempleados que hay en España no cuenta con titulación alguna, y entre los que la tienen, el 26% son estudios primarios, el 23% de secundaria y el 10% superiores. También que el fracaso escolar afecta a un tercio de los estudiantes, un porcentaje que no suele corresponder a los países más desarrollados. La desconexión entre la formación impartida y la demanda de profesionales que realizan las empresas es patente. Igual que los vertiginosos cambios que sufren los puestos de trabajo: En Estados Unidos, 4 de cada 10 puestos actuales no existían en 2004 y "puede que en 2020 el 60% de los puestos de trabajo europeos tengan poco que ver con los de hoy", advertía Pedro José Sauras, del Ministerio de Educación, en unas jornadas organizadas por la Fundación Tripartita.

"El desajuste entre las competencias adquiridas y las que se necesitan provoca que no haya gente con capacidad de cubrir los empleos que se ofrecen en sectores como las tecnologías de la comunicación y, al tiempo, que en España haya nueve licenciados por cada puesto de trabajo. Es un sinsentido económico, absolutamente insostenible", en opinión de Mike Campbell, director de investigación en la Comisión de Empleo de Reino Unido (UKCES). "Pocas cosas son tan importantes como crear mano de obra competitiva. Todo el mundo gana con ella y, por tanto, nadie puede estar en contra. Pero no todo el mundo comprende lo importante que es la capacitación". "No sólo hay que mejorar las competencias del trabajador, sino ajustarlas a la demanda laboral", añadía.

"Preparando la agenda de la presidencia europea hemos hablado de que nos preocupa que en Europa todavía no se tiene suficiente conciencia de la importancia de la cualificación y las competencias en la mejora económica", apuntaba Maravillas Rojo, secretaria general de Empleo. "Para cambiar el modelo productivo en España tenemos que adecuar las competencias profesionales. Mejorar la formación profesional va a ser uno de los pilares del diálogo social. El pacto por la educación es muy importante, pero hay que distinguir la formación académica de la formación para el empleo, que permite una adaptación permanente de los trabajadores".

De ahí la urgencia de que los fondos que se destinan a la formación continua de los trabajadores tengan que aprovecharse mejor, resultar más útiles para el empleado y para la empresa. En definitiva, para la competitividad. Este año, la Fundación Tripartita (Administración, sindicatos y empresarios) gestionará un presupuesto de 1.506 millones de euros (procedentes de las cuotas a la Seguridad Social que pagan empresas y trabajadores) para la formación continua de los empleados, un presupuesto que se gastará íntegro, según Rojo, llegando a dos millones de empleados y a 228.663 empresas. En 2008 fueron 1.427 millones los gestionados por la fundación, pero, como el resto de los años, sobraron fondos, casi 200 millones de euros que las empresas no solicitaron, señala un estudio realizado por la agrupación de empresas Garben.

Carlos Gómez Plaza, director gerente de la fundación desde julio, quiere dar un giro a la formación continua para mejorar la empleabilidad. A su juicio, hay que ampliar el número de personas que la reciben porque el hecho de que sólo un 30% de la población activa dé alguna clase tiene que ver con el puesto número 33 de España en competitividad, frente a países como Alemania (puesto siete), que dan cursos al 80% de los empleados. Hay que medir el impacto que tiene la formación en los trabajadores para optimizar la gestión de los recursos y que éstos sean realmente útiles, es decir, que contribuyan a la mejora del trabajador en su puesto de trabajo o de su empleabilidad. Para ello también hay que personalizar los aprendizajes, añade.

"El prestigio de la formación para el empleo es insuficiente. Tenemos que poner empeño en que se amplíe y valore más", dice la secretaria de Empleo.

Poco calado entre los trabajadores

Seat se queja del desajuste que existe entre la formación y las necesidades de la compañía: "Hemos constatado que los ciclos formativos reglados no son suficientes para desempeñar el trabajo", asegura Manuel Moreno, director de formación de la firma automovilística. Por eso hace 52 años la compañía puso en marcha una escuela de formación profesional para los jóvenes que acaban la ESO, en la que se combina la formación oficial con la empresarial durante tres años para luego incorporar a las filas de Seat a los técnicos recién titulados. No son muchos los jóvenes que se matriculan anualmente, 75, y muchos menos los que acaban el ciclo, apenas la mitad, según Moreno, porque las clases no eran lo que esperaban o su nivel formativo anterior no les permite seguir el ritmo.

Consciente de que la formación de los empleados reporta beneficios a la compañía,

Seat está negociando un acuerdo con la Generalitat de Catalunya para que aquellos empleados que no tienen acreditada su cualificación profesional consigan su certificado. Previsiblemente el acuerdo se firmará la semana que viene y a través de él se plantea que las especialidades que se imparten en su centro de formación sean homologadas oficialmente también. "Somos los primeros que lo vamos a hacer a partir del año que viene. Y pensamos que en tres o cuatro años se podría acreditar la experiencia de unos 1.000 empleados y actualizar la cualificación de 100", mantiene Moreno.


La empresa automovilística ha acordado esta semana con los sindicatos un nuevo expediente de regulación de empleo (ERE) temporal por la crisis y que puede afectar de forma rotatoria a 7.484 trabajadores de los casi 13.000 con que cuenta en España. Y con los ERE ha decidido poner en marcha "programas de formación a medida para las 700 personas que se van alternando con suspensión de contrato durante dos meses", mantiene Moreno, quien añade que hasta ahora se apuntan a estos planes voluntarios y "premiados" económicamente por Seat (que complementa del 80% hasta el 100% el salario de los empleados sujetos al ERE) sólo entre el 15% y el 20% de los parados "temporales".

Seat invirtió 11 millones de euros en la formación de sus empleados en 2008, una cifra que se ha mantenido en niveles similares este año, según su responsable.

CARMEN SÁNCHEZ-SILVA. El País

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